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El crea una hamburguesa benéfica para ayudar a niños que luchan contra el cáncer

Antonio Rodríguez cuenta a El Emprendedor cómo creó Chuy's, la primera hamburguesa benéfica para ayudar a la oncología infantil, tras enfrentar el cáncer de su propia hija.



Cuando su hija fue diagnosticada con cáncer, Antonio Rodríguez lo perdió todo, excepto su determinación de ayudar. Tras desplazarse a Argentina y recibir apoyo de una fundación que le permitió salvar a su hija, regresó a Venezuela con una misión clara: hacer lo mismo por otros niños con cáncer. Así nació Chuy's, una hamburguesería con propósito donde cada hamburguesa vendida financia tratamientos y medicamentos para pequeños pacientes oncológicos. Lo que comenzó en su casa como un pequeño emprendimiento, hoy es un restaurante que aspira a convertirse en franquicia para llevar esperanza a más ciudades.

“Cuando el cáncer tocó la vida de mi hija, todo cambió”

Desde muy joven, Antonio supo que tenía talento para los negocios. “Yo soy comerciante de naturaleza, a mí me gusta hacer negocios. Vendía calcomanías en el colegio cuando tenía siete años, yo mismo las hacía”, recuerda.

Con los años, fue perfeccionando su capacidad para emprender, hasta que fundó Lácteo Venezolano, una exitosa distribuidora de quesos en Venezuela. "Empecé vendiendo de puerta en puerta y llegué a vender 100 toneladas semanales, abasteciendo a supermercados y panaderías en todo el país", explica. Su conocimiento en la producción de alimentos creció tanto que llegó a convertirse en maestro quesero, aprendiendo a fabricar quesos en Panamá, Argentina y Estados Unidos.

Para 2016, Antonio tenía una vida económicamente estable. "Yo tenía absolutamente todo lo que compra el dinero: varios carros, varias motos, lanchas, varias casas. Pero, cuando el cáncer tocó la vida de mi hija, todo cambió", afirma.

Ese año, su hija, de tan solo dos años, fue diagnosticada con cáncer. Como en muchos casos en Venezuela, la escasez de medicamentos complicó el acceso al tratamiento. “A finales del 2016, ya no se conseguía la quimioterapia, ni con plata, ni pagándola”, cuenta.

Desesperado, hizo una promesa: "Llévame a un país donde tengan todo y me la curen, y yo luego, trabajo por ti. Pero tú y yo, directo, con los niños con cáncer". Milagrosamente, en solo 15 días llegó a Argentina, donde su hija recibió el tratamiento gratuito gracias a una fundación. "Nos abrazó una fundación con casa, una quinta gigantesca donde vivimos durante el tratamiento, con comida, traslado y todo gratis", recuerda.

Cinco años después, su hija estaba sana. En 2023, decidió regresar a Venezuela con una misión clara: devolver la ayuda que había recibido a otros niños con cáncer.

Un compromiso de vida con los niños con cáncer

Al volver, Antonio intentó replicar la ayuda que había recibido en Argentina. "Traté de hacer una casa de abrigo como la que me ayudó en Argentina, pero no se dio", explica. Luego, quiso aliarse con una fundación para proveer comida a los niños que recibían quimioterapia en el Hospital de Carabobo, pero tampoco funcionó. "Los niños reciben quimioterapia los martes, quería llevarles un almuerzo diferente, pero no conseguí apoyo", cuenta.

Fue entonces cuando ideó una forma innovadora de recaudar fondos sin depender de donaciones: vender hamburguesas. "Se me ocurrió hacer hamburguesas. Comencé vendiendo en mi casa los jueves, viernes y domingo para autofinanciar los almuerzos de los martes", explica. Así nació Chuy's, un emprendimiento con propósito.

La voces acusadoras

Desde el principio, enfrentó dudas y críticas. "Hay gente que dice que me estoy aprovechando de la miseria de los niños", menciona. Pero su respuesta es clara: "Si no lo hago público, ¿cómo sumo a más personas al movimiento?".

Además, su modelo de negocio también generó cuestionamientos. "Fundación significa pedir, y yo no quería depender de donaciones. Yo quería autofinanciarme con mi trabajo", explica.

A nivel operativo, Antonio también enfrentó desafíos. Utilizando productos importados y de alta calidad, tuvo que manejar costos y abastecimiento en un contexto económico complicado. Sin embargo, su experiencia en el mundo de los negocios le permitió encontrar soluciones. "En Venezuela, si te lo propones, el éxito es posible. Hay obstáculos, pero también muchas oportunidades", afirma.

Nace el primer restaurante benéfico

La iniciativa tomó fuerza cuando un empresario se enteró de lo que hacía y decidió apoyarlo. "Un empresario me preguntó qué estaba haciendo y me donó un local. Otros ayudaron con los materiales y así nació el primer restaurante Chuy's Smash Burger, una hamburguesería con propósito en Valencia", cuenta emocionado.

Con la nueva sede, el proyecto evolucionó: ahora, cada hamburguesa vendida financia los tratamientos de niños con cáncer. "El papá del niño me trae el presupuesto del medicamento, calculamos cuántas hamburguesas hay que vender, hacemos la campaña y con el dinero recaudado compramos los medicamentos", explica sobre el modelo de ayuda.

Además, su visión ha inspirado a otros empresarios y comerciantes. "El dueño de una panadería decidió sumarse y donar pan para las hamburguesas benéficas", menciona como ejemplo de cómo el proyecto ha ido sumando aliados.

Las franquicias solidarias

Ahora, su meta es que Chuy's Smash Burger se convierta en un modelo replicable. "La idea es tener un Chuy's en cada ciudad, y que cada franquiciado se haga cargo de la unidad oncológica del hospital local", afirma.

Su experiencia como comerciante ha sido clave en su enfoque. "Yo no inventé la hamburguesa, pero estudié lo que hacen otros y lo fusioné en un producto con identidad propia", explica sobre el éxito del menú. La calidad y el precio accesible han sido parte de la fórmula ganadora. "Diseñé hamburguesas de primera calidad, pero a un precio justo. Así, una familia de siete puede comer bien sin gastar más de 30 dólares", detalla.

El consejo de Antonio para quienes quieren emprender es claro: "No te rindas. Siempre habrá obstáculos, pero si crees en tu idea y trabajas en ella, el éxito llega solo".

Con esta iniciativa, Antonio ha logrado convertir su dolor en esperanza y transformar algo tan cotidiano como una hamburguesa en una fuente de ayuda para quienes más lo necesitan. Su historia demuestra que la solidaridad también puede ser un modelo de negocio exitoso y sostenible.

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Ella descubrió una fórmula para consumir el colágeno mientras combatía el ACV de su mamá

La licenciada en Letras, Mayra Ladrón, comparte con El Emprendedor cómo nació Ecolágeno, una iniciativa que surgió al intentar ayudar a su madre a enfrentar los efectos de un ACV que había padecido.



Mayra nunca imaginó que su amor por la cocina se transformaría en un negocio innovador. Lo que comenzó como una búsqueda personal para mejorar la salud de su madre y su perro, terminó convirtiéndose en un producto revolucionario que hoy se vende en supermercados y bodegones. Con una combinación de pasión, ciencia y perseverancia, logró crear un colágeno sin olor ni sabor, conquistando a clientes que buscan bienestar sin químicos añadidos.

Una vida entre letras y sabores

Antes de convertirse en emprendedora y fundadora de Ecolágeno, Mayra Ladrón de Guevara había explorado múltiples caminos. Estudió Letras y se dedicó a escribir para teatro, cine y artes, colaborando con la Compañía Nacional de Teatro y la Escuela de Cine. Sin embargo, su conexión con la cocina venía de mucho antes. “Mi papá tenía hoteles en Margarita, y mi abuela dirigía la cocina. Siempre estuve rodeada de chefs y buena comida”, recuerda.

Aunque la literatura y el arte marcaron su vida, la pasión por la cocina se mantenía latente. Su primera incursión profesional en el mundo gastronómico fue en 2012, cuando participó como inversionista en un restaurante de Altamira, Caracas. Esto la llevó a estudiar barismo y mixología, hasta que en 2019 tomó la decisión de profesionalizarse y estudiar cocina en el Chef Campus Culinary Institute, institución que tiene alianzas con la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Nebrija de España. “Decidí formalizar la relación con la cocina, como quien dice, ya era hora de dar el paso”, cuenta.

Un accidente familiar: La parálisis facial

El punto de inflexión llegó en 2019, cuando su madre sufrió un ACV que le causó una parálisis facial y pérdida de movilidad. “El geriatra nos recomendó caldo de huesos para proporcionarle colágeno de forma natural”, explica Mayra. Sin embargo, su madre no toleraba el olor ni el sabor, lo que la llevó a buscar formas creativas de incorporarlo en su alimentación sin que ella lo notara.

Paralelamente, su perro Matías, de 12 años, fue diagnosticado con desgaste óseo e insuficiencia renal. “El veterinario sugirió darle colágeno en pastillas o en polvo, pero lo rechazaba porque tenía químicos conservantes”, cuenta. Fue entonces cuando decidió encontrar una fórmula natural de colágeno, sin olor ni sabor, para ayudar tanto a su madre como a su mascota. “Ahí me dije: yo tengo que buscar la manera de hacer esto sin químicos y sin ese olor tan fuerte”, afirma.

El problema del olor

El camino para crear Ecolágeno no fue sencillo. Mayra comenzó experimentando en su propia cocina, haciendo pruebas con diferentes temperaturas y procesos de hidrólisis para extraer colágeno puro y eliminar su olor. “Me sentía como cuando era niña y me regalaban un juguete; yo lo desarmaba para entender cómo funcionaba”, recuerda entre risas. Durante 2022 y 2023, convirtió a sus amigos en “ratones de laboratorio”, pidiéndoles que probaran distintas versiones del producto hasta que finalmente logró la fórmula ideal.

Pero el reto no terminaba ahí. “En Venezuela, conseguir materiales de empaque es una odisea, y hacerlo sin recursos iniciales fue aún más difícil”, explica. En un principio, ella misma se encargaba de la producción y el empaquetado manualmente. “Era un trabajón, pero tenía claro que debía facilitarle al cliente una dosis exacta para que su consumo fuera sencillo”, dice.

El poder de las redes sociales

El gran salto ocurrió el 28 de diciembre de 2023, cuando decidió promocionar su producto en redes sociales. “Ese día tenía 800 mensajes en Instagram. No podía creer lo que estaba pasando”, relata. Lo que comenzó como una solución casera para su familia se convirtió en un producto con alta demanda. En solo unos meses, pasó de vender 10 paquetes semanales a 100 y de un negocio artesanal a uno semi-industrial.

En mayo de 2024, tras registrar formalmente la empresa y superar la burocracia venezolana, logró entrar a supermercados y bodegones. “Cuando empezaron a llamarme de cadenas como Plan Suárez y Fresco Market, supe que esto iba en serio”, comenta.

Actualmente, Ecolágeno se comercializa en más de 20 puntos de venta en Caracas, además de otros estados como Aragua, Miranda y Valencia. Además, ha logrado alianzas estratégicas con heladerías y pastelerías que incorporan su colágeno en sus productos. “A los helados les da cremosidad, y a los postres brillo y mejor conservación”, explica.

La expansión a nivel nacional

Para Mayra, el futuro de Ecolágeno es claro: expandir la marca a nivel nacional y mejorar el empaque con alternativas ecológicas. “¿Te imaginas un envase de colágeno hecho con colágeno? Eso sería un sueño”, dice con entusiasmo. También busca fortalecer su red de distribuidores, permitiendo que otros emprendedores comercialicen el producto. “Si hay alguien en La Guaira que quiera venderlo, nosotros lo apoyamos. La idea es crecer juntos”, asegura.

Más allá del negocio, su mayor satisfacción es ver el impacto en la salud de las personas. “Cuando alguien me dice que ya no le duelen las articulaciones, que su piel ha mejorado o que su digestión está mejor, sé que todo este esfuerzo vale la pena”, afirma.

Los consejos de la emprendedora

Para quienes sueñan con iniciar un negocio, Mayra comparte tres consejos fundamentales:

  1. Cree en tu idea: “Muchas personas me dijeron que estaba loca cuando hablé de hacer colágeno sin olor ni sabor. Si yo les hubiera hecho caso, no estaría aquí”.
  2. Persevera, incluso cuando el camino es difícil: “Los obstáculos siempre estarán, pero si realmente crees en lo que haces, debes seguir adelante”.
  3. Haz lo que te apasiona: “Si te gusta lo que haces, lo harás bien. No será solo un negocio, será tu propósito”.

La historia de Ecolágeno demuestra que las mejores ideas pueden surgir de los momentos más difíciles. Lo que comenzó como un acto de amor para su madre y su mascota, hoy es un emprendimiento en expansión, llevando bienestar a cientos de personas.

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Ella lidera una reconocida distribuidora de insumos para helados y busca impulsar a emprendedores

Sofía Briceño, directora de Padre Pío, una distribuidora de insumos para helados, contó a El Emprendedor cómo vió perder toda su base de clientes hasta levantarse de nuevo, además de compartir su plan para 2025.



Desde hace más de una década, Sofía Briceño ha estado al frente de Distribuidora Padre Pío, una empresa familiar que comenzó con la venta de conos de barquillas para heladerías y hoy se ha convertido en un importante distribuidor en el sector de insumos para helados en Venezuela. Pero ahora más allá de vender productos, su objetivo es impulsar a los emprendedores, ayudándolos a desarrollar negocios exitosos en un sector que sigue creciendo.

De un negocio familiar a un modelo de expansión

Distribuidora Padre Pío nació en 2009, cuando el padre de Sofía y un socio decidieron incursionar en la distribución de conos de helado y productos para pastelerías en Caracas. Con un enfoque basado en la atención personalizada y la constancia, lograron que su empresa creciera rápidamente y abasteciera a más de 30 heladerías en sus primeros años.

Cuando Sofía se graduó como licenciada en Administración de Recursos Humanos, se incorporó a la empresa y asumió la parte administrativa, ayudando a optimizar procesos y ampliar la cartera de clientes. Desde entonces, la empresa no solo ha crecido en clientes, sino también en servicios y soluciones para quienes buscan emprender en el mundo del helado. “Siempre hemos dicho que la clave del negocio es la constancia y el buen servicio. No solo vendemos productos, sino que acompañamos a nuestros clientes en su crecimiento”, indicó.

Cómo los emprendedores salvaron la empresa

A pesar del éxito inicial, 2016 marcó un punto crítico. La crisis económica en Venezuela llevó al cierre de muchas heladerías, y uno de sus mayores clientes, Artes Gelato, pasó de comprar 150 cajas semanales a solo 5, hasta terminar cerrando definitivamente. “De 150 cajas a 5 cajas… eso fue una caída del 99%. Muchas heladerías cerraron porque no podían sostenerse con los costos de alquiler y producción”, recordó.

El golpe fue duro, pero la solución llegó en un momento inesperado: los emprendedores. Durante la pandemia en 2020, surgió una nueva ola de negocios caseros y muchas personas comenzaron a vender helados desde casa. Sofía vio la oportunidad y apostó por ellos.

Usando Instagram y Marketplace, comenzó a promocionar sus productos a pequeños productores y emprendedores, facilitando el acceso a barquillas, premezclas y equipos. Fue una decisión que salvó a la empresa y le permitió expandirse en un mercado que antes no había explorado. “Fue gracias a los emprendedores que pudimos mantenernos en la pandemia. Descubrimos un nuevo mercado que sigue creciendo”.

Más que una distribuidora: formación y acompañamiento para nuevos negocios

Desde entonces, Distribuidora Padre Pío no solo ha crecido en ventas, sino también en su misión de capacitar a los nuevos emprendedores. Sofía comprendió que muchos de ellos no solo necesitaban insumos, sino también conocimiento y orientación para hacer rentable su negocio.

Por eso, hoy la empresa ofrece asesoría en producción de helados, enseñando a sus clientes sobre:

✅ Uso de máquinas y mantenimiento

✅ Selección de ingredientes y costos de producción

✅ Estrategias de comercialización

“No es solo vender una máquina, sino explicar cómo funciona, cómo se limpia y qué se puede hacer con ella para sacarle provecho”, explica Sofía.

El crecimiento del negocio y su impacto en el país

En 2024, la empresa participó en la Feria del Helado en el CCCT, donde Sofía pudo ver de cerca la gran demanda que existe para el emprendimiento en este sector. Muchos venezolanos están buscando formas de independizarse y el negocio del helado es una opción accesible y rentable.

Con este panorama, su visión a futuro es seguir ampliando su catálogo de productos y fortalecer su red de distribución para llegar a más ciudades del país. “Este negocio es perfecto para quien quiere independizarse, pero necesita orientación para hacerlo bien”, enfatiza.

Consejos de Sofía para emprender en el negocio del helado

1️⃣ Tener visión: “Hay que tener claro qué tipo de negocio se quiere y cómo hacerlo crecer”.

2️⃣ Ser constante: “No se trata solo de vender, sino de mantenerse y buscar nuevas oportunidades”.

3️⃣ Aprender a adaptarse: “El mercado cambia, y los que sobreviven son los que saben ajustarse a los nuevos tiempos”.

El futuro de Distribuidora Padre Pío

Con la creciente demanda de helados en Venezuela, el objetivo de Sofía Briceño es seguir posicionando su empresa como el principal proveedor de insumos para heladerías y emprendedores. Su enfoque no solo está en vender productos, sino en impulsar a nuevos negocios y ser un aliado estratégico para quienes ven en el helado una oportunidad de independencia financiera.

A lo largo de su trayectoria, Sofía ha demostrado que el éxito no es solo cuestión de vender, sino de entender el mercado, adaptarse y crear oportunidades para otros. Su historia es un reflejo de cómo la crisis puede convertirse en una oportunidad si se tiene la visión y la determinación para seguir adelante.

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Inspirado en una crema de pistacho conquista pastelerías y heladerías premium de Venezuela

Tony Di Benedetto, bajo la marca internacional Stramondo e inspirado en un viaje a Italia pasó de vender una crema de pistacho a un catálogo de más de 40 productos en 4 años.



Tony Di Benedetto (@soytonyelchef) no imaginó que un viaje a Italia cambiaría el rumbo de su vida empresarial. Representante de una reconocida fábrica de calzado infantil en Venezuela con más de 60 años de trayectoria, Tony enfrentaba los desafíos de una industria en crisis. Durante una visita a Europa, descubrió una crema de pistacho que revolucionó su perspectiva. “Vi el potencial de este producto y supe que podría ser una gran oportunidad para Venezuela”, recuerda.

Inspirado en Italia

El viaje inicial a Italia lo cambiaría todo; no solo descubrió la crema de pistacho, sino también una industria con 90 años de experiencia en bases y esencias para helados. “Me di cuenta de que esta empresa tenía todos los procesos certificados y una calidad insuperable”. La posibilidad de traer estos productos a Venezuela lo motivó a dar un giro a su carrera, buscando estandarizar y elevar el nivel de los postres en el país.

Comenzó trayendo 40 kilos de crema de pistacho y ofreciendo muestras a pastelerías. La respuesta fue inmediata. “Cuando los clientes probaban el producto, quedaban impactados por su sabor”. Este éxito inicial lo impulsó a negociar la representación exclusiva de la marca europea Stramondo para Venezuela.

La transición al mundo de los helados

El gran punto de inflexión llegó hace dos años, durante una masterclass organizada para mostrar las aplicaciones de sus productos en la industria de pastelería y heladería. “Fue entonces cuando nos conectamos con el mundo del helado y vimos el potencial de las bases y esencias”. Desde ese momento, Tony comenzó a diversificar su catálogo, pasando de una simple crema de pistacho a más de 40 productos, incluyendo coberturas y esencias premium.

La estrategia precios premium y sus desafíos

El mercado local presentó retos significativos. En un entorno donde los helados económicos predominan, competir por precio no era una opción. “Venden barquillas, dos por un dólar, pero nosotros ofrecemos calidad, no cantidad”, afirma Tony. En lugar de enfocarse en el consumo masivo, optaron por trabajar con heladerías, pastelerías y restaurantes que valoran los productos premium.

Otro desafío fue educar al mercado sobre la importancia de la estandarización. “Queremos que los clientes siempre encuentren el mismo sabor y calidad, sin importar dónde lo compren”. Para lograrlo, se apoyaron en talleres y capacitaciones dirigidos a profesionales del sector.

Un crecimiento constante

En dos años, la marca ha logrado consolidarse en el mercado premium con un crecimiento constante. “Hoy contamos con un catálogo de más de 40 productos, incluyendo bases para helados, esencias y coberturas”. Este logro se debe tanto a la calidad de los productos como a la confianza de sus clientes, quienes destacan la superioridad en sabor y consistencia.

El pistacho sigue siendo su producto estrella, junto con las coberturas para helados. “Los clientes nos dicen que no quieren probar otras marcas porque confían plenamente en nuestros productos”. Esta fidelidad ha permitido a la empresa mantener una posición destacada en un mercado competitivo.

Proyecciones hacia el futuro

El próximo gran paso para Tony es expandir su alcance. Planea asistir a ferias internacionales en Italia para identificar nuevas tendencias y productos. Además, evalúa llevar sus productos al consumidor final a través de bodegones y supermercados, adaptando los empaques a presentaciones más accesibles.

Otra estrategia clave es continuar educando a los emprendedores interesados en ingresar al negocio de los helados. “Ya hemos ayudado a tres heladerías a comenzar desde cero, ofreciendo capacitaciones y guía en el uso de nuestros productos”. Este enfoque no solo fortalece la industria local, sino que también posiciona a la marca como un aliado estratégico para nuevos negocios.

Reflexiones de un empresario visionario

Para Tony, la clave del éxito radica en la adaptación y la confianza en el mercado venezolano. “Confiamos en lo que hacemos y en el potencial de Venezuela para crecer”. También enfatiza la importancia de las redes sociales y las capacitaciones como herramientas fundamentales para educar y atraer nuevos clientes.

El camino no ha sido fácil, pero Tony Di Benedetto demuestra que con visión, esfuerzo y un compromiso con la calidad, es posible transformar una idea sencilla en un negocio exitoso. Desde una crema de pistacho hasta un portafolio de productos premium, esta historia es un testimonio de perseverancia y pasión por la excelencia.

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El crea bombones saludables a base de frutas naturales después de intentarlo todo como migrante

Rafael Ramón, fundador de postres Crack, una novedosa marca de bombones rellenos con frutas, cuenta al Emprendedor cómo surgió su idea después de viajar a Argentina sin éxito como migrante.



Cuando Rafael Ramón dejó Venezuela en 2018 para migrar a Argentina, no tenía un plan fijo sobre su futuro. Como muchos, salió en busca de estabilidad y oportunidades, enfrentándose a todo tipo de trabajos en su camino. Pasó de ser jardinero a mesonero, hasta llegar al mundo corporativo como analista de sistemas.

Sin embargo, tras seis años, sintió que su lugar no estaba allí y decidió regresar a Venezuela con la idea de que solo sería temporal, mientras tramitaba su ciudadanía española. No sabía que en su regreso encontraría una idea que transformaría su vida: los bombones frutales saludables.

Un regreso inesperado

Al volver a Venezuela en 2023, Rafael pensaba que solo estaría en el país por unos meses. Su intención inicial era reencontrarse con su familia y completar el papeleo para poder mudarse a España. Sin embargo, algo lo hizo replantearse su camino. Mientras exploraba opciones de trabajo y probaba pequeños emprendimientos, notó que el mercado venezolano tenía espacio para productos innovadores en el sector de alimentos saludables.

Desde Argentina había traído consigo el recuerdo de unos bombones congelados que disfrutaba allí, y se preguntó si podía adaptarlos al gusto local. No tenía experiencia previa en gastronomía, pero su curiosidad y deseo de crear algo propio lo impulsaron a experimentar con frutas naturales y recetas saludables.

La creación de los bombones frutales saludables

Los bombones de Rafael no son dulces comunes. Están elaborados con frutas naturales, sin azúcares añadidos ni ingredientes artificiales. Su propuesta se basa en ofrecer un postre saludable que sea atractivo para todos, sin importar restricciones alimenticias. Con versiones sin lactosa y sin azúcar, buscó que su producto fuera inclusivo y accesible para quienes buscan opciones más sanas sin sacrificar el sabor.

“Quería que quien los probara sintiera que estaba disfrutando un postre real, sin que pareciera un producto dietético aburrido”, explica Rafael. Lograr esto no fue fácil. Tuvo que probar múltiples combinaciones hasta encontrar la fórmula perfecta, asegurándose de que los bombones tuvieran una textura cremosa y un sabor equilibrado.

El reto de emprender en Venezuela

Empezar un negocio en Venezuela no es tarea sencilla, y Rafael tuvo que enfrentar múltiples desafíos. Uno de los primeros fue garantizar la conservación de sus bombones en un país con constantes fallas eléctricas. “La cadena de frío es esencial para mi producto, así que tuve que buscar soluciones para evitar pérdidas”, comenta. Además, debió educar a los consumidores sobre su producto, ya que no era un dulce tradicional y muchos desconocían los beneficios de una opción saludable como la suya.

Otro reto fue lidiar con los cambios constantes en los costos de producción. Con un mercado tan volátil, debía ajustar su modelo de negocio para seguir siendo competitivo sin comprometer la calidad de sus ingredientes. “Aprendí a ser flexible y a adaptarme rápidamente, porque cada semana podía cambiar algo en los costos”.

El gran salto

Lo que comenzó como un proyecto de prueba en su ciudad natal pronto empezó a crecer. Rafael empezó vendiendo sus bombones de manera directa, pero el boca a boca hizo que cada vez más personas los pidieran. Gracias a su diferenciación en el mercado, logró ingresar en supermercados y bodegones en varias ciudades de Venezuela, como Caracas, Valencia y Maracay. “No esperaba que el producto se moviera tan rápido, pero me di cuenta de que la gente estaba buscando opciones saludables y diferentes”.

Hoy, su marca Crack Venezuela ha logrado posicionarse en el sector de postres saludables, y su meta es seguir expandiéndose. “Quiero que mis bombones lleguen a cada rincón del país y, en el futuro, a otros mercados”.

¿Qué sigue para Crack Venezuela?

Rafael tiene grandes planes para el futuro. Quiere diversificar su línea de productos con más opciones de postres saludables y consolidar su producción con una planta propia. También busca fortalecer su estrategia digital para llegar a más consumidores y educarlos sobre la importancia de una alimentación equilibrada.

A pesar de que su regreso a Venezuela no era parte de su plan original, hoy está convencido de que este giro inesperado en su vida le permitió descubrir su verdadera pasión. “A veces pensamos que nuestro destino está en otro lugar, pero cuando te atreves a intentarlo, descubres que puedes crear algo increíble donde menos lo esperas”.

Consejos de Rafael para quienes quieren emprender

A lo largo de su camino, Rafael ha aprendido valiosas lecciones sobre emprendimiento y comparte algunos consejos para aquellos que desean iniciar su propio negocio:

  • No esperes a tenerlo todo perfecto para empezar: “Siempre habrá algo por mejorar, pero si no comienzas, nunca sabrás hasta dónde puedes llegar”.
  • Adáptate a los cambios: “En Venezuela el mercado cambia rápido. La flexibilidad es clave para mantenerte a flote”.
  • Escucha a tus clientes: “El feedback es fundamental. A veces creemos que tenemos el producto perfecto, pero es el cliente quien realmente te dice qué funciona y qué no”.
  • Construye relaciones con tu comunidad: “No se trata solo de vender, sino de conectar con las personas y que sientan que forman parte de algo más grande”.
  • Mantén la pasión por lo que haces: “Habrá momentos difíciles, pero si amas lo que haces, encontrarás la forma de seguir adelante”.

Su historia es un testimonio de resiliencia y creatividad, demostrando que con determinación y visión se pueden construir oportunidades incluso en los escenarios más inciertos.

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Un ex asesor de logística se convirtió en chef y terminó creando su propia marca de pastas y salsas artesanales

El chef Diego Morales, cuenta a El Emprendedor como descubrió el potencial de las pastas y creó la nueva marca de salsas y pastas artesanales Venezia.



Venezuela es un país donde la pasta es un pilar fundamental de la alimentación diaria. Desde hogares hasta restaurantes, su consumo es parte de la cultura gastronómica del país. En este contexto, Diego Morales vio una oportunidad para emprender en un mercado con una gran demanda y decidió convertir esa visión en un negocio propio.

Con una trayectoria en el mundo de la logística y la gestión empresarial, supo identificar la importancia de la distribución eficiente y la calidad del producto como pilares de un negocio exitoso. Su objetivo es construir una marca que ofrezca calidad, tradición y accesibilidad a quienes buscan pastas artesanales para comer en casa.

De la logística a la gastronomía

Durante años, Morales trabajó en logística y distribución, lo que le permitió desarrollar una visión clara sobre el manejo eficiente de negocios. Sin embargo, un encuentro fortuito con un amigo lo llevó a visitar una fábrica de pastas artesanales en Valencia. Lo que comenzó como una simple visita despertó su curiosidad y le mostró un mercado con potencial. "Cuando vi el proceso de producción y probé la calidad del producto, entendí que había una oportunidad para ofrecer algo diferente", recuerda.

Este descubrimiento lo llevó a analizar qué hacía falta en la oferta local y detectar que la mayoría de las pastas frescas solo estaban disponibles en restaurantes de alta gama y todo este proceso lo llevó a convertirse en chef. De esta forma termina desarrollando Pastas y Salsas Venezia, una marca que permite a las familias cocinar pastas con calidad de restaurante en sus propios hogares.

La importancia de la tradición y la adaptación al mercado

Con más de 12 años en la elaboración de pastas artesanales, Morales aprendió que el éxito de un producto gastronómico no solo depende de la calidad, sino también de la capacidad de adaptación. Al entender el mercado, identificó que los consumidores venezolanos tienen preferencias muy marcadas. "Somos un país pulpastero, pero a la gente le gusta probar cosas nuevas dentro de lo conocido. Es clave ofrecer variedad", explica.

Por eso, Pastas y Salsas Venezia ofrece no solo pastas clásicas como tortellinis, raviolis y ñoquis, sino también nuevas combinaciones de sabores que se adaptan al paladar local. Además, ha integrado salsas artesanales como boloñesa y pesto, permitiendo a los clientes ahorrar tiempo sin sacrificar la calidad de la comida.

Los retos de educar al consumidor

Como todo negocio en el país, Morales ha tenido que enfrentarse a diversos desafíos. Desde la inflación y la disponibilidad de materia prima hasta la construcción de una base de clientes fieles. "Los emprendedores deben estar preparados para adaptarse a cambios constantes y aprender sobre la marcha", aconseja.

Uno de sus mayores retos ha sido la educación del consumidor. Muchas personas comparaban los precios de sus pastas con las industriales sin considerar la diferencia en calidad. Para solucionar esto, implementó estrategias de demostración y comunicación directa con los clientes, explicando el valor agregado de un producto fresco y sin conservantes.

Consejos para quienes quieren emprender en el sector gastronómico

Morales destaca tres claves fundamentales para iniciar un negocio en el sector de alimentos:

  • Conocer a tu cliente: Entender qué busca el consumidor y cómo puedes cubrir esa necesidad es esencial. "No basta con tener un buen producto, debes asegurarte de que la gente lo quiera y lo entienda".
  • Ser flexible y estar dispuesto a aprender: El mercado puede cambiar rápidamente. Adaptarse a nuevas tendencias y ajustar la oferta es fundamental. "Al principio vendíamos solo pastas frescas, pero los clientes pedían salsas, así que incorporamos opciones para facilitar su experiencia".
  • Construir una red de distribución eficiente: En Venezuela, garantizar la disponibilidad del producto es clave. Morales trabaja con distribuidores y opciones de entrega a domicilio para llegar a más clientes sin depender solo de un punto de venta físico.

Una marca con futuro

Con una base sólida en su nueva ubicación frente al C.C. Prebo, Morales tiene planes ambiciosos para Pastas y Salsas Venezia. Entre sus próximos pasos está la apertura de nuevas sucursales y la exploración de mercados internacionales. También busca mejorar su presencia digital y educar a más consumidores sobre las ventajas de las pastas artesanales.

"No hay una fórmula mágica para emprender, pero hay algo claro: la constancia y la capacidad de adaptación son lo que realmente hace la diferencia", reflexiona Morales.

Para quienes sueñan con iniciar un negocio en la gastronomía, su historia es un ejemplo de que identificar una necesidad, enfocarse en la calidad y mantenerse fiel a una visión pueden convertir una idea en una empresa sostenible y en crecimiento.

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Los valencianos que desarrollaron con éxito su marca de alitas de pollo frito

Lo que comenzó con una sopa dominical entre amigos, se convirtió en Candela Food, un emprendimiento con una receta especializada en alitas y pollo frito.



Cuando la pandemia golpeó al mundo en 2020, Israel Pimentel y Javier Rivero se encontraron en una situación inesperada. Ambos habían dedicado años a la vida nocturna y los bares en Valencia, pero el cierre de estos negocios dejó sus carreras en pausa. “La pandemia frenó todo lo que hacíamos; tuvimos que buscar una opción para seguir adelante”, recuerda Javier. Entre las pocas alternativas viables estaba el sector de la comida, y así nació Candela Food.

La idea inicial de Candela Food fue sencilla pero efectiva: sopa dominical. “Comenzamos haciendo sopa de costilla los domingos desde nuestras cocinas”, dice Israel. Con ayuda de un amigo DJ que también era cocinero aficionado, comenzaron a experimentar con recetas.

Sus primeros clientes fueron amigos y familiares, quienes conocieron el proyecto a través de cadenas de WhatsApp. “Al principio, los amigos eran los que te apoyaban, los que compraban”, añade Javier. Pero sabían que un solo producto no sería suficiente para mantener un negocio a largo plazo.

La apuesta por el pollo frito

La transición hacia el pollo frito llegó tras analizar el mercado local y sus oportunidades. “Vimos que la idea del pollo frito era una buena opción”, comenta Israel. Con método de ensayo y error, crearon una receta única que se convertiría en el alma del negocio. “La receta que hoy tenemos fue creada por nosotros, investigando y tomando ideas”.

Comenzaron con pollo frito y, poco a poco, expandieron su menú para incluir alitas, tenders y bandejas familiares. Las alitas, en particular, se convirtieron en su producto estrella. “Hoy en día, nuestra carta de presentación son las alitas; tienen una textura y un sabor únicos”, destaca Javier. Estas alitas no solo tienen un empanizado especial, sino que también ofrecen ocho sabores diferentes, algo que los diferencia de la competencia.

El primer gran salto

En 2022, Candela Food logró establecer su primera sede física en el Páramo Jardín Gourmet, un espacio compartido con otros conceptos gastronómicos en Naguanagua.

Este cambio permitió consolidar su presencia en el mercado local y atraer a un público más amplio. “Nuestra primera sede fue un gran paso; nos ayudó a posicionarnos como una opción sólida para los amantes del pollo”, explica Israel.

La clave del éxito ha sido su enfoque en la calidad y en la experiencia del cliente. Sus bandejas para compartir, diseñadas para familias, se han convertido en un éxito rotundo.

“Nuestro público es principalmente familiar; las bandejas para compartir son lo que más rota en nuestro local”, comenta Javier. Estas opciones permiten a los clientes probar una variedad de productos en una sola comida, incluyendo alitas, tenders y ensaladas.

Las deficiencia de electricidad y gas

Como todo emprendimiento, Candela Food ha enfrentado retos significativos. Desde sus inicios, los fundadores tuvieron que adaptarse a trabajar con equipos básicos y superar la falta de experiencia en cocina profesional. “Tuvimos la idea absurda de usar freidoras de tres litros; hoy sabemos que eso era imposible”, recuerda Javier entre risas.

La situación económica también ha sido un obstáculo. “La electricidad y el gas son problemas constantes que afectan nuestro día a día”, admite Israel. Además, la fluctuación en la frecuencia de los clientes ha sido un desafío. “Teníamos clientes que venían tres veces a la semana; ahora vienen una vez al mes”. Sin embargo, han aprendido a adaptarse y a mantenerse resilientes.

El segundo local

Hoy, Candela Food también cuenta con un segundo local en El Viñedo, donde han ampliado su oferta para incluir bebidas alcohólicas. Este nuevo espacio les permite jugar con más opciones de menú, incluyendo pizzas y hamburguesas. “Queremos abarcar una gama más amplia; no sabemos hasta dónde llegaremos, pero seguimos avanzando”, dice Israel con optimismo.

Para quienes desean emprender, los fundadores de Candela Food tienen un consejo claro: constancia y visión. “Si crees en tu proyecto, sigue adelante con disciplina y perseverancia”, aconseja Javier. Con esta filosofía, esperan seguir expandiendo su marca y conquistar nuevos mercados.

Candela Food es un ejemplo de cómo una idea sencilla puede transformarse en un negocio exitoso con esfuerzo, creatividad y pasión. Desde una sopa dominical hasta convertirse en una marca competitiva de alitas de pollo frito en Valencia, su historia es otro testimonio de resiliencia y determinación. La próxima historia de éxito puede ser la tuya, comienza ahora.

 

Entrevistado por: José Rangel

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Lo que comenzó como una broma en la universidad se convirtió en esta exitosa marca de perros calientes gourmet

2 Sin Remordimiento, es la marca de perros calientes con ingredientes de alta calidad que encanta a los valencianos.



Gerardo Pacheco siempre tuvo una visión clara sobre lo que quería hacer, incluso cuando parecía una broma.  Durante sus años universitarios, este joven ingeniero mecánico soñaba con abrir un carrito de perros calientes. “Mis amigos se burlaban de mí porque yo decía que quería montar un carrito de perros calientes después de graduarme”, recuerda.

Hoy, ese sueño es una realidad tangible llamada 2 Sin Remordimiento, un negocio que mezcla la tradición de la comida callejera con ingredientes de alta calidad. Junto con su socio Francisco Aguilar, Gerardo ha logrado construir una marca que resalta en el competitivo mercado de la gastronomía en Valencia, en Venezuela.

Inspirado en sus tíos

Gerardo creció rodeado de negocios familiares de comida en Valencia y Mérida.  Desde los 13 años, estuvo involucrado en las operaciones de sus tíos, quienes gestionaban hamburgueserías y pizzerías con un enfoque en productos de alta calidad.  “Siempre me encantó la comida callejera, pero quería ofrecer algo distinto: que la gente pudiera disfrutar de un producto de calidad sin sacrificar el sabor o la experiencia”, explica.

En 2019, mientras migró a Los Ángeles, Estados Unidos, Gerardo decidió que era el momento de convertir su sueño en realidad.  Aunque no podía estar en Venezuela, su familia y su socio Francisco Aguilar fueron claves para materializar la idea.  “Quería emprender algo que también ayudara a otras personas, y abrir un negocio allá significaba dar trabajo a quienes lo necesitaban”, destaca Gerardo.

El nombre 2 Sin Remordimiento nació de una combinación de humor y amor por la comida. “La idea era que pudieras comerte dos perros calientes sin culpa, disfrutando cada bocado”, comenta con una sonrisa. 

 

La casa de la abuela

El primer paso fue instalar un carrito de perros calientes en el estacionamiento de la casa de su abuela, en la zona de Agua Blanca, Valencia. “Comenzamos con tres mesitas y un carrito sencillo, pero con una visión clara: ofrecer el mejor perro caliente de la ciudad”, dice Gerardo.

Desde el principio, la calidad fue su prioridad. “El pan lo hace una panadería específicamente para nosotros, usamos las mejores marcas de salchichas, y todos los vegetales se cortan y refrigeran el mismo día”.

Junto a Francisco, quien opera el negocio en Valencia, Gerardo supervisa cada detalle, incluso a distancia. Ambos compartieron la filosofía de que la comida callejera podía ser un producto de alta calidad. “Queríamos cambiar el concepto de que la comida de calle tenía que ser mediocre. Todo lo que ofrecemos tiene que ser fresco y bien preparado”, asegura Francisco.

Un fuerte golpe

Como todo negocio emergente, 2 Sin Remordimiento enfrentó numerosos desafíos, especialmente durante la pandemia. “Fue un golpe fuerte.  No podíamos abrir, pero decidimos dar un sueldo mínimo a nuestros empleados durante cuatro meses.  Sabíamos que era lo correcto”, comenta Gerardo.

El miedo al fracaso también estuvo presente desde el inicio.  “Siempre me preguntaba: ‘¿Y si no funciona?’, pero al final, el miedo a no intentarlo fue más grande”.  Una vez superados esos temores iniciales, el negocio comenzó a crecer rápidamente gracias al boca a boca.

El nicho de las bodas

El éxito inicial del carrito permitió a 2 Sin Remordimiento expandirse al mundo de los eventos.  “La gente comenzó a pedirnos para bodas, cumpleaños y hasta patinatas escolares.  Hoy, los eventos representan entre el 30 y 35% de nuestros ingresos mensuales”, explica Gerardo.  Esta diversificación les ha permitido mantener un flujo constante de ingresos mientras consolidan su presencia en el mercado local.

En 2021, abrieron su segunda sede en Valencia, marcando un hito en su desarrollo. Esta nueva etapa también trajo consigo un rebranding.  “Entendimos que no solo vendemos perros calientes, sino una experiencia.  Trabajamos en nuestra imagen, capacitamos al personal y mejoramos los tiempos de servicio”, dice Gerardo.  Estas mejoras fueron posibles gracias al trabajo con un asesor empresarial que los ayudó a estructurar procesos y cadenas de producción más eficientes.

Una futura nueva sede

Con el propósito de mejorar el servicio y dar mas comodidad a sus clientes, decidieron mudar su segunda sede a un nuevo espacio ubicado en el Parque Guaparo, siendo este un gran paso para 2 Sin Remordimiento.  “Queremos que esta sede refleje todo lo que hemos aprendido: desde los procesos internos hasta la experiencia del cliente”, comenta Gerardo.  Además, ambos socios están enfocados en fortalecer la identidad del negocio y posicionarlo como un referente de calidad en el mercado.

Gerardo también ha llevado su pasión por la comida callejera a Los Ángeles, donde opera un food truck bajo el nombre Dog R.  Aunque es una marca diferente, comparte la misma filosofía de calidad y frescura que caracteriza a 2 Sin Remordimiento.

Reflexiones y consejos para emprendedores

Para Gerardo, el éxito radica en la constancia, la disciplina y la capacidad de delegar. “Aprender a delegar nos ha permitido enfocarnos en nuevas ideas y en el crecimiento del negocio”, afirma. También destaca la importancia de crear una identidad clara y conectar con los clientes a través de una historia auténtica. “Un producto sin historia no tiene alma. La gente se conecta con los valores y metas que hay detrás de lo que haces”.

A pesar de los retos económicos en Venezuela, Gerardo ve un gran potencial para los emprendedores que están dispuestos a estudiar bien su mercado. “El problema no es invertir, sino entender tus costos, tener un sistema claro y planificar tu retorno”.

2 Sin Remordimiento es un ejemplo de cómo una idea aparentemente sencilla puede transformarse en un negocio exitoso con esfuerzo, pasión y una visión clara. Desde un carrito en el estacionamiento de una casa hasta convertirse en un referente de calidad, esta es una historia de perseverancia y amor por la comida callejera.

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    Experto en comercio exterior analiza el impacto de la gestión aduanera en el futuro de Venezuela postcrisis
    Experto en comercio exterior analiza el impacto de la gestión aduanera en el futuro de Venezuela postcrisis

    David Quijada, profesor y asesor en comercio exterior, en entrevista con El Emprendedor, explica las oportunidades de la gestión aduanera para el desarrollo futuro de Venezuela.



    ¿Es el comercio internacional y la gestión aduanera una carrera con futuro en Venezuela?

    La respuesta es sí, y no solo por la globalización. En Venezuela, donde se importa desde un alfiler hasta una casa prefabricada, entender cómo se mueve el mundo a través de las fronteras es más necesario que nunca. Para explorar esta oportunidad, El Emprendedor entrevistó al profesor David Quijada, especialista en gestión aduanera, tributos nacionales y asesor en comercio exterior, con más de dos décadas de experiencia formando talento desde el Colegio Universitario de Administración y Mercadeo (CUAM).

    “Estamos viviendo en un mundo donde el comercio internacional afecta directamente la economía de todos los países. Venezuela necesita personas que se capaciten para asesorar a empresas y mover productos”, afirma Quijada. En esta entrevista David Quijada nos explica por qué los agentes de aduanas están en auge y cómo prepararse para incursionar en un campo que mezcla normativa, estrategia y logística global.

    Una carrera técnica con impacto nacional

    En un país donde las importaciones son esenciales para abastecer al mercado, el conocimiento sobre procesos aduaneros se ha convertido en una herramienta clave para empresas, emprendedores y ciudadanos. Por eso, hoy más que nunca, los agentes de aduanas son profesionales con alta demanda en el mercado venezolano.

    David Quijada, profesor del CUAM y asesor en comercio exterior, lo dice sin rodeos: “En Venezuela no se produce lo que se consume. Eso nos obliga a importar, y para importar, hay que entender el proceso aduanero. Si no estás capacitado, puedes perder tiempo, dinero y mercancía”.

    Desde el año 1999, Quijada ha visto cómo el sistema aduanero venezolano ha pasado de ser un proceso lento y manual, a implementar herramientas como el SIDUNEA, un sistema automatizado que permite agilizar los procedimientos y aplicar filtros de control (verde, amarillo, rojo) para detectar riesgos o errores. Este cambio, según explica, exige más preparación técnica que antes: “Hoy el conocimiento técnico y normativo no es opcional, es obligatorio”.

    La carrera de un agente aduanal ya no se limita a conocer formularios. Ahora abarca desde clasificación arancelaria, hasta normativas internacionales y convenios multilaterales. “Hay que estudiar economía, comercio, incluso marketing, porque los productos cambian, el mercado se transforma y uno tiene que adaptarse”, señala el experto.

    Lo que muchos no saben es que existen múltiples oportunidades dentro del sector aduanero:

    • Trabajar como agente autorizado para representar a importadores ante la administración pública.
    • Ser asesor externo para empresas o emprendedores.
    • Especializarse en sectores clave como salud, repuestos, tecnología, alimentos o bienes de consumo.

    Según Quijada, incluso el consumidor final está participando más activamente en este mercado: “Muchas personas naturales están trayendo productos del exterior, pero no saben por dónde empezar. Por eso buscan asesoría técnica para no cometer errores costosos”.

    Y es que un error simple, como clasificar mal un producto o no cumplir con una permisología específica, puede resultar en la pérdida de mercancía, multas dobles o abandono del producto en almacén. Todo esto afecta a la empresa, al consumidor final y a la economía nacional.  Para Quijada, el mensaje es claro: “La capacitación es la única manera de evitar esos errores y convertirte en una pieza valiosa en la cadena del comercio internacional”.

    Formarse para crecer: así se construye una carrera en aduanas

    Ante la amplitud del campo aduanero, muchas personas podrían sentirse intimidadas. Sin embargo, esa misma amplitud representa una gran ventaja: hay espacio para todo tipo de profesionales. “Hay quienes se especializan en valorar mercancías, otros en clasificación arancelaria, y muchos en interpretar acuerdos internacionales. Cuanto más te especialices, mayor será tu éxito”, asegura David Quijada.

    Uno de los conceptos clave que destaca es el valor en aduana, que no se basa únicamente en lo que dice la factura. “Hay que conocer acuerdos comerciales, métodos de valoración establecidos por la OMC, y entender cómo se aplican en Venezuela. No se puede improvisar”, explica. En paralelo, dominar el arancel de aduanas permite entender qué productos pueden entrar al país, bajo qué condiciones y con qué beneficios arancelarios.

    Para quienes desean iniciarse en este mundo, Quijada recomienda empezar con cursos de extensión o diplomados cortos, enfocados en temas esenciales. “Lo ideal es comenzar con nociones básicas de arancel y valor en aduana. Son cursos específicos, prácticos y adaptados a emprendedores o profesionales de otras áreas”. Incluso abogados, economistas y técnicos de otras ramas se han formado con él para apoyar o desarrollar proyectos de importación y exportación.

    El comercio exterior en Venezuela no es exclusivo de grandes empresas. “Hoy en día vemos personas naturales importando motos, electrónicos o insumos para sus negocios. El asesoramiento profesional ya no es un lujo, es una necesidad”, insiste. Este fenómeno ha impulsado la demanda de agentes de aduanas con habilidades técnicas y una comprensión real del mercado global.

    Pero no formarse también tiene sus consecuencias. Quijada es claro al respecto: “Una mala clasificación puede costarte una multa o incluso hacer que pierdas tu mercancía. Y si esa mercancía era un insumo crítico, afecta al negocio, al consumidor y a la economía”. El resultado: escasez, inflación y desconfianza.

    Frente a este escenario, el mensaje de cierre es contundente: “La educación es una inversión, no un gasto. Si quieres participar del comercio internacional, ayudar a tu país o emprender sin miedo, empieza por formarte. El conocimiento es tu pasaporte”, afirma Quijada.

    Para quienes deseen dar el primer paso, el profesor David Quijada ofrece asesorías y cursos a través de su cuenta de Instagram: @david._q. El futuro del sector está abierto, y los agentes de aduanas son hoy más necesarios que nunca.

    Escrito el Miércoles, 26 Marzo 2025 16:03 en Promotores del éxito ¡Deja el primer comentario! Visto 137 veces
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    El crea una hamburguesa benéfica para ayudar a niños que luchan contra el cáncer
    El crea una hamburguesa benéfica para ayudar a niños que luchan contra el cáncer

    Antonio Rodríguez cuenta a El Emprendedor cómo creó Chuy's, la primera hamburguesa benéfica para ayudar a la oncología infantil, tras enfrentar el cáncer de su propia hija.



    Cuando su hija fue diagnosticada con cáncer, Antonio Rodríguez lo perdió todo, excepto su determinación de ayudar. Tras desplazarse a Argentina y recibir apoyo de una fundación que le permitió salvar a su hija, regresó a Venezuela con una misión clara: hacer lo mismo por otros niños con cáncer. Así nació Chuy's, una hamburguesería con propósito donde cada hamburguesa vendida financia tratamientos y medicamentos para pequeños pacientes oncológicos. Lo que comenzó en su casa como un pequeño emprendimiento, hoy es un restaurante que aspira a convertirse en franquicia para llevar esperanza a más ciudades.

    “Cuando el cáncer tocó la vida de mi hija, todo cambió”

    Desde muy joven, Antonio supo que tenía talento para los negocios. “Yo soy comerciante de naturaleza, a mí me gusta hacer negocios. Vendía calcomanías en el colegio cuando tenía siete años, yo mismo las hacía”, recuerda.

    Con los años, fue perfeccionando su capacidad para emprender, hasta que fundó Lácteo Venezolano, una exitosa distribuidora de quesos en Venezuela. "Empecé vendiendo de puerta en puerta y llegué a vender 100 toneladas semanales, abasteciendo a supermercados y panaderías en todo el país", explica. Su conocimiento en la producción de alimentos creció tanto que llegó a convertirse en maestro quesero, aprendiendo a fabricar quesos en Panamá, Argentina y Estados Unidos.

    Para 2016, Antonio tenía una vida económicamente estable. "Yo tenía absolutamente todo lo que compra el dinero: varios carros, varias motos, lanchas, varias casas. Pero, cuando el cáncer tocó la vida de mi hija, todo cambió", afirma.

    Ese año, su hija, de tan solo dos años, fue diagnosticada con cáncer. Como en muchos casos en Venezuela, la escasez de medicamentos complicó el acceso al tratamiento. “A finales del 2016, ya no se conseguía la quimioterapia, ni con plata, ni pagándola”, cuenta.

    Desesperado, hizo una promesa: "Llévame a un país donde tengan todo y me la curen, y yo luego, trabajo por ti. Pero tú y yo, directo, con los niños con cáncer". Milagrosamente, en solo 15 días llegó a Argentina, donde su hija recibió el tratamiento gratuito gracias a una fundación. "Nos abrazó una fundación con casa, una quinta gigantesca donde vivimos durante el tratamiento, con comida, traslado y todo gratis", recuerda.

    Cinco años después, su hija estaba sana. En 2023, decidió regresar a Venezuela con una misión clara: devolver la ayuda que había recibido a otros niños con cáncer.

    Un compromiso de vida con los niños con cáncer

    Al volver, Antonio intentó replicar la ayuda que había recibido en Argentina. "Traté de hacer una casa de abrigo como la que me ayudó en Argentina, pero no se dio", explica. Luego, quiso aliarse con una fundación para proveer comida a los niños que recibían quimioterapia en el Hospital de Carabobo, pero tampoco funcionó. "Los niños reciben quimioterapia los martes, quería llevarles un almuerzo diferente, pero no conseguí apoyo", cuenta.

    Fue entonces cuando ideó una forma innovadora de recaudar fondos sin depender de donaciones: vender hamburguesas. "Se me ocurrió hacer hamburguesas. Comencé vendiendo en mi casa los jueves, viernes y domingo para autofinanciar los almuerzos de los martes", explica. Así nació Chuy's, un emprendimiento con propósito.

    La voces acusadoras

    Desde el principio, enfrentó dudas y críticas. "Hay gente que dice que me estoy aprovechando de la miseria de los niños", menciona. Pero su respuesta es clara: "Si no lo hago público, ¿cómo sumo a más personas al movimiento?".

    Además, su modelo de negocio también generó cuestionamientos. "Fundación significa pedir, y yo no quería depender de donaciones. Yo quería autofinanciarme con mi trabajo", explica.

    A nivel operativo, Antonio también enfrentó desafíos. Utilizando productos importados y de alta calidad, tuvo que manejar costos y abastecimiento en un contexto económico complicado. Sin embargo, su experiencia en el mundo de los negocios le permitió encontrar soluciones. "En Venezuela, si te lo propones, el éxito es posible. Hay obstáculos, pero también muchas oportunidades", afirma.

    Nace el primer restaurante benéfico

    La iniciativa tomó fuerza cuando un empresario se enteró de lo que hacía y decidió apoyarlo. "Un empresario me preguntó qué estaba haciendo y me donó un local. Otros ayudaron con los materiales y así nació el primer restaurante Chuy's Smash Burger, una hamburguesería con propósito en Valencia", cuenta emocionado.

    Con la nueva sede, el proyecto evolucionó: ahora, cada hamburguesa vendida financia los tratamientos de niños con cáncer. "El papá del niño me trae el presupuesto del medicamento, calculamos cuántas hamburguesas hay que vender, hacemos la campaña y con el dinero recaudado compramos los medicamentos", explica sobre el modelo de ayuda.

    Además, su visión ha inspirado a otros empresarios y comerciantes. "El dueño de una panadería decidió sumarse y donar pan para las hamburguesas benéficas", menciona como ejemplo de cómo el proyecto ha ido sumando aliados.

    Las franquicias solidarias

    Ahora, su meta es que Chuy's Smash Burger se convierta en un modelo replicable. "La idea es tener un Chuy's en cada ciudad, y que cada franquiciado se haga cargo de la unidad oncológica del hospital local", afirma.

    Su experiencia como comerciante ha sido clave en su enfoque. "Yo no inventé la hamburguesa, pero estudié lo que hacen otros y lo fusioné en un producto con identidad propia", explica sobre el éxito del menú. La calidad y el precio accesible han sido parte de la fórmula ganadora. "Diseñé hamburguesas de primera calidad, pero a un precio justo. Así, una familia de siete puede comer bien sin gastar más de 30 dólares", detalla.

    El consejo de Antonio para quienes quieren emprender es claro: "No te rindas. Siempre habrá obstáculos, pero si crees en tu idea y trabajas en ella, el éxito llega solo".

    Con esta iniciativa, Antonio ha logrado convertir su dolor en esperanza y transformar algo tan cotidiano como una hamburguesa en una fuente de ayuda para quienes más lo necesitan. Su historia demuestra que la solidaridad también puede ser un modelo de negocio exitoso y sostenible.

    Escrito el Miércoles, 19 Marzo 2025 16:26 en Emprendedores ¡Deja el primer comentario! Visto 165 veces
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    ¿Por qué tu cable de carga Modo 2 podría estar limitando la autonomía de tu vehículo eléctrico?
    ¿Por qué tu cable de carga Modo 2 podría estar limitando la autonomía de tu vehículo eléctrico?

    La popularidad de los vehículos eléctricos (VE) sigue creciendo gracias a su contribución a un futuro sostenible y su bajo coste operativo. Sin embargo, no todos los propietarios de estos vehículos comprenden el impacto que tiene el tipo de cable de carga que utilizan en el rendimiento diario de su VE, particularmente el cable Modo 2.

    En este post, exploraremos las características técnicas de los cables de carga Modo 2, sus limitaciones de potencia, en qué situaciones son más apropiados, y qué alternativas existen para optimizar la carga de tu vehículo. Además, incluiremos comparativas de tiempos de carga entre diferentes modelos y consejos prácticos para sacar el máximo provecho de tu sistema de carga.

    ¿Qué es un cable de carga Modo 2?

    El cable de carga Modo 2 es uno de los métodos básicos para cargar un vehículo eléctrico. Este tipo de cable incluye una unidad de control integrada denominada "caja de control" y permite cargar el vehículo desde un enchufe doméstico normal o tipo Schuko.

    El Modo 2 es una solución práctica, sobre todo para aquellos usuarios que necesitan cargar su vehículo en casa o en lugares donde no existe infraestructura específica para VE. A pesar de su versatilidad, este tipo de cable tiene limitaciones notables que podrían influir en la experiencia general de usar un vehículo eléctrico.

    Características clave de los cables Modo 2:

    • Compatibilidad con enchufes estándar: Perfecto para uso doméstico sin necesidad de instalación especial.
    • Potencia limitada: Normalmente ofrecen tasas de carga más bajas, de entre 2,3 kW y 3,7 kW, dependiendo de la configuración eléctrica de tu hogar.
    • Diseño portátil: Se puede transportar fácilmente en el maletero para emergencias o carga ocasional.
    • Caja de control integrada: Esta protege el vehículo de posibles sobrecargas o fallos eléctricos.

    Limitaciones de los cables Modo 2

    Aunque los cables Modo 2 son convenientes, no están diseñados para todas las situaciones. De hecho, utilizarlos regularmente podría estar limitando la autonomía y el rendimiento de tu vehículo eléctrico.

    1. Tiempo de carga prolongado

    La potencia limitada de un cable Modo 2 significa que los tiempos de carga pueden ser considerablemente más largos. Por ejemplo:

    • Un vehículo con una batería estándar de 40 kWh puede tardar hasta 18 horas en cargarse completamente usando un enchufe doméstico con un cable Modo 2 (2,3 kW).
    • Con un cable Modo 3 conectado a un punto de carga Wallbox de 7,4 kW, el mismo vehículo tardaría aproximadamente 6 horas.

    Esto representa una diferencia significativa, especialmente para conductores que necesitan utilizar su vehículo con frecuencia o tienen poco tiempo para recargar.

    2. Riesgo de sobrecalentamiento

    El uso continuo de cables Modo 2 puede causar sobrecalentamiento en enchufes estándar, que no están diseñados para manejar cargas prolongadas a alta potencia. Esto no solo afecta la seguridad, sino que también podría resultar en daños permanentes a la instalación eléctrica.

    3. Carga ineficiente

    Al operar con tasas de carga más bajas, los cables Modo 2 son menos eficientes. Parte de la energía se pierde en forma de calor, lo que puede incrementar ligeramente el consumo eléctrico y, a largo plazo, los costes asociados con la carga.

    ¿Cuándo utilizar un cable Modo 2?

    A pesar de sus limitaciones, los cables Modo 2 cumplen un propósito valioso en determinadas condiciones:

    1. Carga ocasional o de emergencia: Son útiles si necesitas cargar esporádicamente tu vehículo en casa o en un lugar sin un cargador específico para VE.
    2. Viajes largos: Llevar un cable Modo 2 en el maletero proporciona tranquilidad en caso de que no encuentres un punto de carga público y necesites recurrir a un enchufe estándar.
    3. Usuarios con bajas necesidades de autonomía: Si utilizas tu vehículo mayoritariamente para trayectos cortos, el tiempo de carga más largo podría no ser un inconveniente significativo.

    Alternativas mejoradas

    Aquellos que desean optimizar su experiencia de carga deben considerar opciones más avanzadas que los cables Modo 2.

    1. Puntos de carga Wallbox

    Un Wallbox Modo 3 puede instalarse fácilmente en hogares o lugares de trabajo, ofreciendo velocidades de carga mucho mayores (entre 7,4 kW y 22 kW). Estos dispositivos reducen drásticamente los tiempos de carga, lo que hace que la experiencia sea mucho más eficiente y cómoda.

    2. Estaciones de carga públicas

    Las estaciones de carga rápida o ultrarrápida son ideales para recargar tu batería en cuestión de minutos. Aunque el coste puede ser más alto que cargar en casa, ofrecen una solución rápida para viajeros frecuentes.

    3. Cables Modo 3

    Los cables Modo 3 están diseñados para trabajar con puntos de carga específicos y permiten aprovechar totalmente la capacidad de carga de estos sistemas. Esto no solo reduce los tiempos de carga, sino que también aumenta la seguridad y la eficiencia.

    Consejos para optimizar el rendimiento de los cables Modo 2

    Si decides utilizar un cable de carga Modo 2 como parte de tu rutina de carga, aquí tienes algunos consejos prácticos:

    • Realiza revisiones regulares de tu instalación eléctrica para garantizar su buen estado y evitar riesgos de sobrecalentamiento.
    • Carga durante la noche, cuando la demanda eléctrica suele ser menor, y verifica si tu proveedor de electricidad ofrece tarifas nocturnas reducidas.
    • Evita extensiones eléctricas, porque pueden generar caídas de tensión y aumentar el riesgo de sobrecalentamiento.

    Diseña tu experiencia de carga ideal

    Si bien los cables Modo 2 son útiles para ciertas situaciones, sus limitaciones pueden afectar la autonomía de tu vehículo eléctrico y la comodidad de la carga diaria. Optar por alternativas como un Wallbox o estaciones de carga públicas puede transformar significativamente tu experiencia como propietario de un vehículo eléctrico.

    Escrito el Martes, 18 Marzo 2025 10:42 en Estrategia ¡Deja el primer comentario! Visto 102 veces
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    Ella descubrió una fórmula para consumir el colágeno mientras combatía el ACV de su mamá
    Ella descubrió una fórmula para consumir el colágeno mientras combatía el ACV de su mamá

    La licenciada en Letras, Mayra Ladrón, comparte con El Emprendedor cómo nació Ecolágeno, una iniciativa que surgió al intentar ayudar a su madre a enfrentar los efectos de un ACV que había padecido.



    Mayra nunca imaginó que su amor por la cocina se transformaría en un negocio innovador. Lo que comenzó como una búsqueda personal para mejorar la salud de su madre y su perro, terminó convirtiéndose en un producto revolucionario que hoy se vende en supermercados y bodegones. Con una combinación de pasión, ciencia y perseverancia, logró crear un colágeno sin olor ni sabor, conquistando a clientes que buscan bienestar sin químicos añadidos.

    Una vida entre letras y sabores

    Antes de convertirse en emprendedora y fundadora de Ecolágeno, Mayra Ladrón de Guevara había explorado múltiples caminos. Estudió Letras y se dedicó a escribir para teatro, cine y artes, colaborando con la Compañía Nacional de Teatro y la Escuela de Cine. Sin embargo, su conexión con la cocina venía de mucho antes. “Mi papá tenía hoteles en Margarita, y mi abuela dirigía la cocina. Siempre estuve rodeada de chefs y buena comida”, recuerda.

    Aunque la literatura y el arte marcaron su vida, la pasión por la cocina se mantenía latente. Su primera incursión profesional en el mundo gastronómico fue en 2012, cuando participó como inversionista en un restaurante de Altamira, Caracas. Esto la llevó a estudiar barismo y mixología, hasta que en 2019 tomó la decisión de profesionalizarse y estudiar cocina en el Chef Campus Culinary Institute, institución que tiene alianzas con la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Nebrija de España. “Decidí formalizar la relación con la cocina, como quien dice, ya era hora de dar el paso”, cuenta.

    Un accidente familiar: La parálisis facial

    El punto de inflexión llegó en 2019, cuando su madre sufrió un ACV que le causó una parálisis facial y pérdida de movilidad. “El geriatra nos recomendó caldo de huesos para proporcionarle colágeno de forma natural”, explica Mayra. Sin embargo, su madre no toleraba el olor ni el sabor, lo que la llevó a buscar formas creativas de incorporarlo en su alimentación sin que ella lo notara.

    Paralelamente, su perro Matías, de 12 años, fue diagnosticado con desgaste óseo e insuficiencia renal. “El veterinario sugirió darle colágeno en pastillas o en polvo, pero lo rechazaba porque tenía químicos conservantes”, cuenta. Fue entonces cuando decidió encontrar una fórmula natural de colágeno, sin olor ni sabor, para ayudar tanto a su madre como a su mascota. “Ahí me dije: yo tengo que buscar la manera de hacer esto sin químicos y sin ese olor tan fuerte”, afirma.

    El problema del olor

    El camino para crear Ecolágeno no fue sencillo. Mayra comenzó experimentando en su propia cocina, haciendo pruebas con diferentes temperaturas y procesos de hidrólisis para extraer colágeno puro y eliminar su olor. “Me sentía como cuando era niña y me regalaban un juguete; yo lo desarmaba para entender cómo funcionaba”, recuerda entre risas. Durante 2022 y 2023, convirtió a sus amigos en “ratones de laboratorio”, pidiéndoles que probaran distintas versiones del producto hasta que finalmente logró la fórmula ideal.

    Pero el reto no terminaba ahí. “En Venezuela, conseguir materiales de empaque es una odisea, y hacerlo sin recursos iniciales fue aún más difícil”, explica. En un principio, ella misma se encargaba de la producción y el empaquetado manualmente. “Era un trabajón, pero tenía claro que debía facilitarle al cliente una dosis exacta para que su consumo fuera sencillo”, dice.

    El poder de las redes sociales

    El gran salto ocurrió el 28 de diciembre de 2023, cuando decidió promocionar su producto en redes sociales. “Ese día tenía 800 mensajes en Instagram. No podía creer lo que estaba pasando”, relata. Lo que comenzó como una solución casera para su familia se convirtió en un producto con alta demanda. En solo unos meses, pasó de vender 10 paquetes semanales a 100 y de un negocio artesanal a uno semi-industrial.

    En mayo de 2024, tras registrar formalmente la empresa y superar la burocracia venezolana, logró entrar a supermercados y bodegones. “Cuando empezaron a llamarme de cadenas como Plan Suárez y Fresco Market, supe que esto iba en serio”, comenta.

    Actualmente, Ecolágeno se comercializa en más de 20 puntos de venta en Caracas, además de otros estados como Aragua, Miranda y Valencia. Además, ha logrado alianzas estratégicas con heladerías y pastelerías que incorporan su colágeno en sus productos. “A los helados les da cremosidad, y a los postres brillo y mejor conservación”, explica.

    La expansión a nivel nacional

    Para Mayra, el futuro de Ecolágeno es claro: expandir la marca a nivel nacional y mejorar el empaque con alternativas ecológicas. “¿Te imaginas un envase de colágeno hecho con colágeno? Eso sería un sueño”, dice con entusiasmo. También busca fortalecer su red de distribuidores, permitiendo que otros emprendedores comercialicen el producto. “Si hay alguien en La Guaira que quiera venderlo, nosotros lo apoyamos. La idea es crecer juntos”, asegura.

    Más allá del negocio, su mayor satisfacción es ver el impacto en la salud de las personas. “Cuando alguien me dice que ya no le duelen las articulaciones, que su piel ha mejorado o que su digestión está mejor, sé que todo este esfuerzo vale la pena”, afirma.

    Los consejos de la emprendedora

    Para quienes sueñan con iniciar un negocio, Mayra comparte tres consejos fundamentales:

    1. Cree en tu idea: “Muchas personas me dijeron que estaba loca cuando hablé de hacer colágeno sin olor ni sabor. Si yo les hubiera hecho caso, no estaría aquí”.
    2. Persevera, incluso cuando el camino es difícil: “Los obstáculos siempre estarán, pero si realmente crees en lo que haces, debes seguir adelante”.
    3. Haz lo que te apasiona: “Si te gusta lo que haces, lo harás bien. No será solo un negocio, será tu propósito”.

    La historia de Ecolágeno demuestra que las mejores ideas pueden surgir de los momentos más difíciles. Lo que comenzó como un acto de amor para su madre y su mascota, hoy es un emprendimiento en expansión, llevando bienestar a cientos de personas.

    Escrito el Lunes, 10 Marzo 2025 15:22 en Emprendedores ¡Deja el primer comentario! Visto 246 veces
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    El aprovechó la fiebre del fútbol y las pijamas en pandemia para arrancar con éxito su negocio de franelas personalizadas
    El aprovechó la fiebre del fútbol y las pijamas en pandemia para arrancar con éxito su negocio de franelas personalizadas

    Irwin Gutierrez, un comerciante especializado en el negocio de la charcutería cuenta a El Emprendedor, cómo pasó de tener un negocio próspero, a ser detenido por un supuesto acaparamiento y cómo resurgió de aquel devastador momento.



    En un país donde reinventarse es parte del día a día, Irwin Gutiérrez encontró en la personalización de franelas y productos estampados la oportunidad de construir un negocio desde cero. "Siempre he sido comerciante, pero después de lo que pasé con la charcutería, supe que tenía que hacer algo diferente. No quería rendirme, pero tampoco quería volver a lo mismo".

    Luego de años en el comercio de alimentos, una crisis inesperada lo llevó a cerrar su negocio de charcutería y frutas. Sin embargo, el Mundial de Rusia 2018 y la pandemia de 2020 se convirtieron en dos eventos clave que le permitieron arrancar Gekos Stores, una marca de franelas personalizadas que hoy sigue creciendo.

    De la charcutería a la personalización de franelas

    “Desde que era niño, siempre supe que me dedicaría al comercio, pero nunca imaginé que la vida me llevaría por este camino. Mi familia siempre tuvo negocios de alimentos, y ese fue mi mundo durante mucho tiempo”, contó Irwin.

    Irwin creció en una familia de comerciantes y desde joven aprendió el arte del negocio. Durante años, manejó una frutería y charcutería en El Junquito, donde fidelizó clientes y se convirtió en uno de los negocios más importante en su zona. Sin embargo, la crisis económica en Venezuela entre 2013 y 2015 hizo que su negocio comenzara a tambalear. La escasez, los controles de precios y la inestabilidad lo obligaron a buscar nuevas alternativas.

    En 2015, sufrió un golpe devastador cuando su depósito fue allanado por la Guardia Nacional bajo acusaciones de acaparamiento. Estuvo detenido 33 días, perdió toda su mercancía y tuvo que vender propiedades para cubrir los costos legales. Aunque intentó mantenerse en el negocio de alimentos, en 2018 decidió buscar un cambio.

    El Mundial de Rusia 2018: un golpe de suerte

    La oportunidad llegó cuando un amigo que tenía una tienda de personalización de franelas y tazas decidió emigrar y le ofreció venderle su negocio. Irwin aceptó sin pensarlo demasiado y, justo en ese momento, el Mundial de Rusia 2018 estaba a punto de comenzar.

    “Hicimos muchísimos trabajos con franelas del Mundial y el negocio empezó a surgir. La gente quería camisetas personalizadas con los equipos de fútbol y eso fue un empuje increíble”, indicó Irwin.

    Durante esa temporada, la demanda de franelas estampadas con los nombres de selecciones y jugadores se disparó, dándole la confianza de que este era el camino correcto. Aunque al principio aún mantenía su frutería, en 2019 decidió cerrar definitivamente para dedicarse por completo a la personalización de ropa.

    El impacto de la pandemia en 2020: pijamas personalizadas y ventas online

    Si el Mundial fue el primer impulso, la pandemia en 2020 consolidó su negocio de personalización. Con la cuarentena obligatoria, la gente pasó más tiempo en casa y la comodidad se convirtió en prioridad. Las pijamas personalizadas se volvieron una tendencia, y las franelas estampadas con frases, logos y mensajes especiales empezaron a venderse como nunca.

    “La gente no podía salir, pero quería personalizar su ropa para sentirse bien en casa. Ese fue mi mercado. Empecé a vender pijamas y franelas con diseños exclusivos, y las ventas se dispararon”, recordó Irwin.

    Usando Instagram y Marketplace, Irwin llevó su negocio al mundo digital, logrando captar clientes en toda Venezuela. La demanda creció tanto que en 2021 decidió mudarse de El Junquito a Caracas, donde encontró un mercado más amplio.

    Nacimiento de Gekos Stores: una marca con identidad propia

    En 2022, tras una separación sentimental, decidió darle un nuevo comienzo a su negocio y crear una identidad propia. Así nació Gekos Stores, con la idea de consolidarse como una marca reconocida en la personalización de ropa. “Sabía que debía seguir adelante, así que creé mi logo, organicé mi clientela y comencé de nuevo”, contó.

    Desde entonces, Gekos Stores ha crecido, ofreciendo estampados de alta calidad, colaboraciones con empresas y expandiendo su línea de productos más allá de las franelas y pijamas.

    Planes de expansión y crecimiento

    Irwin tiene claro que su visión va más allá de un simple negocio de franelas personalizadas. Su meta es convertir Gekos Stores en una franquicia con tiendas en centros comerciales y ventas online. “Quiero que la gente pueda personalizar una franela en minutos y llevarse un producto de calidad”, comenta Irwin.

    Además, está trabajando en alianzas con marcas para ofrecer colecciones exclusivas y ampliar su oferta a más productos de moda.

    Consejos de Irwin para emprender en el negocio de personalización

    1️⃣ Ofrece calidad sobre cantidad: “El 80% del éxito es ofrecer un producto que dure y que guste”.

    2️⃣ Dale importancia al servicio al cliente: “Los detalles importan. Un buen servicio marca la diferencia y fideliza clientes”.

    3️⃣ Rodéate de personas con experiencia: “Las alianzas estratégicas son clave para crecer y aprender del mercado”.

    4️⃣ Aprovecha las tendencias: “El Mundial de 2018 y la pandemia fueron oportunidades clave. Siempre hay que estar atento a lo que la gente quiere”.

    5️⃣ Digitaliza tu negocio: “Si no estás en redes sociales, no existes. La mayoría de mis clientes llegaron por Instagram y Marketplace”.

    Un negocio que nació de la necesidad y se convirtió en oportunidad

    La historia de Irwin Gutiérrez es un ejemplo de cómo la adversidad puede convertirse en una oportunidad de crecimiento. Lo que comenzó como una decisión impulsiva, hoy es un negocio sólido con una marca en crecimiento.

    Desde franelas del Mundial hasta pijamas personalizadas en pandemia, Gekos Stores ha sabido adaptarse a las tendencias y necesidades del mercado, consolidándose como una empresa emergente en el mundo de la personalización textil en Venezuela.

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    Escrito el Miércoles, 05 Marzo 2025 16:55 en Emprendedores ¡Deja el primer comentario! Visto 300 veces