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"Ayudar" a los estudiantes en EE.UU. pasó de ser un negocio millonario a uno sin futuro

 

Los préstamos estudiantiles, uno de los negocios más prolíficos de Estados Unidos, podrían estar por desaparecer. ¿A qué se debe?


 

A pesar de que muchos empresarios han abandonado sus carreras universitarias, y aun así han alcanzado el éxito, es indudable que un título universitario tiene un valor único, no solo por el aprendizaje que se adquiere, sino porque es un método para demostrar que se tiene una preparación avanzada en un área específica.

A pesar de esto, en muchos países, la educación ha dejado de ser un derecho para convertirse en un privilegio. Uno de estos es Estados Unidos, donde actualmente el precio de la educación universitaria es 17 veces más alto que hace 40 años, pasando en promedio de 1.832 dólares (en 1971) anuales, a 31.231 (en 2016).

Se trata de un incremento exponencial que no responde a ningún tipo de variable macroeconómica, y que ha convertido a las universidades norteamericanas (tanto privadas como públicas) en un producto de lujo. Obviamente esto ha excluido a miles de norteamericanos del sistema educacional, y es por eso que surgió el negocio de la "ayuda" universitaria.

Se coloca entre paréntesis, ya que estas empresas se encargan de brindar préstamos para que los estudiantes puedan obtener educación superior a pesar de los precios; pero lo hacen creando cuotas de pago e intereses demasiado altos, que pueden extenderse por décadas en la vida de quien acepto el préstamo.

Estas deudas han comenzado a crecer tanto, y a formar parte de la vida de tantos estudiantes, que la deuda estimada alcanza los 1.45 billones de dólares, una cifra que supera el presupuesto de una gran cantidad de países de todo el mundo, y que eventualmente recibirán estas empresas, haciéndolo uno de los negocios más rentables de Estados Unidos

El negocio comienza a caer

Sin embargo, para temor de estas empresas (y felicidad de los estudiantes), las previsiones del negocio han comenzado a volverse oscuras. Esto se debe a que las “astronómicas” cifras han comenzado a ahuyentar a los posibles interesados, haciendo que el valor de otro tipo de préstamos, de otro tipo de instituciones, se vuelva más atractivos.

Estos competidores son los llamados “prestamos federales”, que son aquellos brindados por el gobierno estadounidense. Los mismos tienen unas tasas de interés mucho más bajas, y unos plazos mucho más permisivos que el de las empresas privadas, además de que no varían con tanta frecuencia como los de su contraparte.

Esto, en conjunto con una sociedad que cada vez es menos capaz de refinanciar su préstamo, aun cuando ya se han graduado y llevan varios años en el mercado laboral, hace que las previsiones de pagos sean mucho más bajas, y que el negocio sea mucho menos interesante para inversionistas.

Esto puede notarse, ya que cada vez más empresas de este mercado comienzan a diversificar la naturaleza de sus préstamos, enfocándose en los gastos personales, las hipotecas, o similares. Sin embargo, esto los acerca peligrosamente a la banca tradicional, por lo que poco a poco podrían comenzar a quedarse sin clientes.

 

Modificado por última vez enMiércoles, 01 Noviembre 2017 15:08
El Emprendedor

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