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¿Puede la inclusión impulsar una empresa y todo un país?

¿Puede la inclusión impulsar a una empresa y a un país entero? Miniatura: Sydney Finkelstein / Créditos: El periodiquito ¿Puede la inclusión impulsar a una empresa y a un país entero?

La exclusión social es un mal que aún se hace presente en Venezuela. Descubra cómo tras veinte años de entrevistas, un especialista demuestra los “poderosos” alcances que tiene la inclusión


La exclusión social no es un tema nuevo y es un fenómeno que se ve tanto en mayor como en menor escala, entorpeciendo muchas veces el desarrollo de empresas, profesionales y obstaculizando el cumplimiento de logros que se traducirían en impulso individual y colectivo.

Wikipedia la define como la “falta de participación de segmentos de la población en la vida social, económica y cultural de sus respectivas sociedades debido a la carencia de derechos, recursos y capacidades básicas (acceso a la legalidad, al mercado laboral, a la educación, a las tecnologías de la información, a los sistemas de salud y protección social)”.

Venezuela no es la excepción, dado que aún hay indicios de esto en el contexto social del país, donde observamos las marcadas diferencias entre dos sectores (gubernamental y empresariado), los cuales pese a los intentos, todavía no logran una “inclusión” mutua que les permita trabajar por un fin común y alcanzar las metas propuestas.

Entre los ejemplos puntuales de exclusión en el país estuvo el caso de trabajadores de la Unión Bolivariana, quienes el año pasado denunciaban la exclusión y violación a sus derechos laborales por parte de una contratista china en Nueva Esparta, reseñó EU.

Otro caso conocido fue el de Carlos García, técnico superior universitario en Electrónica Industrial y estudiante de Ingeniería en Computación quien, a sus 29 años perdió la visión por una retinopatía diabética, razón por la que tuvo que ausentarse de la empresa avícola donde trabajaba como supervisor. “Durante su reposo, obtuvo el certificado de rehabilitación con el que volvió al empleo, apoyado de una laptop para demostrar que aún conservaba las habilidades electrónicas, pero fue destituido del cargo”, precisó Visión Global.

Ahora, ¿Es realmente acertado y rentable para una organización (y sociedad) que exista exclusión en ella?

El medio especializado Harvard Business Review, explicó recientemente que los equipos directivos y las organizaciones que priorizan la inclusión atraen a los mejores talentos y obtienen un mejor desempeño de éstos. Expresan que muchos líderes entienden esto, pero todavía les cuesta hacer el trabajo diario más inclusivo.

Según una serie de entrevistas realizadas por Sydney Finkelstein, autor y profesor de gerencia, a más de 200 jefes de empresas, identificó cuatro prácticas que los gerentes siguen para convertirse verdaderamente en líderes inclusivos generando innovadores de alto rendimiento y de alto crecimiento en las empresas.

La primera de ellas sugiere contratar talentos, no un currículum. Los líderes inclusivos no contratan la manera que los encargados hacen tradicionalmente, a base de alguna fórmula establecida para evaluar las credenciales o antecedentes deseados de un prospecto. Más bien, crean sus propias fórmulas, buscando cualidades subyacentes tales como inteligencia excepcional, creatividad y flexibilidad,  reconociendo que los mejores candidatos podrían ser poco ortodoxos”, explica.

Seguidamente señala la necesidad de liberar la creatividad de todos. “Los líderes tradicionales inadvertidamente aplastan la creatividad. Pueden hablar de innovación y la necesidad de adaptación, pero realmente sólo quieren que los empleados hagan lo que se les dice - con reglas claras, instrucciones, límites, objetivos y sin excusas. Por el contrario, los líderes inclusivos invitan a los miembros del equipo en todos los niveles a contribuir con su propio pensamiento original - de hecho, lo requieren”, detalla Finkelstein.

En tercer lugar subraya la importancia de la oportunidad como su principal herramienta de desarrollo. “Tradicionalmente, los líderes imponen límites arbitrarios al potencial de sus empleados (…) Por el contrario, los líderes inclusivos, que están empeñados en crear culturas en las cuales cualquiera puede contribuir a resultados importantes , abren las puertas de la oportunidad lo más ampliamente posible”.

Finalmente cierra con la idea de fomentar la competencia y la colaboración. Finkelstein asegura que mientras el líder tradicional “no invierte mucho tiempo asegurando que su gente forme parte de un equipo unificado y de alto rendimiento”, aquel que es inclusivo se preocupa por formar un "grupo de hermanos y hermanas unidos contra el mundo”.

En síntesis, hemos visto como este ejemplo gerencial de inclusión podría ser determinante desde la célula social como lo es la familia, pasando por la empresa, hasta llegar al éxito y desarrollo de un país entero. 

Modificado por última vez enJueves, 20 Julio 2017 12:59


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