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La madre soltera que logró superarse para volverse una empresaria exitosa

Está historia no es una historia de negocio, es la historia de superación detrás de Coffee Tov, un concepto de restaurant y bar que está impulsado el talento musical de Ecuador


Aunque en los últimos años nuestra región ha dado varios pasos con el objetivo de cerrar la brecha de género, la realidad es que hoy en día las mujeres latinoamericanas todavía deben enfrentarse a muchas trabas al momento de alcanzar sus sueños. Aunque saltar las barreras que impone la sociedad no sea algo sencillo, la realidad es que todos pueden lograrlo si desarrollan una habilidad: la capacidad de superación.

Así lo ha demostrado a lo largo de los años la abogada y empresaria ecuatoriana, Tatiana Llerena, quien en entrevista con The Boss contó cuáles fueron algunas las barreras a las que se enfrentó durante su vida adulta, y como pasó de ser una madre de 3 sin formación universitaria, a convertirse en la actual propietaria de Coffee Tov, un popular restaurant de la capital del país.

Las complicaciones de la independencia

La historia de superación de Llerena comenzó hace un par de décadas cuando apenas tenía 17 años. Se graduó de bachillerato, pero no tenía los medios económicos para pagar una carrera universitaria, por lo que decide adentrarse en el mundo laboral fungiendo como recepcionista para una empresa llamada Ingeniería de Sistemas y Productos. Más adelante lo haría como secretaria de bodega en una construcción, donde escaló puestos hasta convertirse en asistente de gerencia y presidencia.

Se trataba de un periodo tranquilo, hasta que a los 19 años decide casarse, y apenas 1 año después tiene una hija. Pierde el apoyo de su familia, que no aprobaba las decisiones que esta estaba tomando con su vida, por lo que esta estabilidad que había alcanzado comienza a desaparecer. Tiene dos hijos más, y al poco tiempo decide divorciarse.

Consigue una nueva pareja, quien se convierte en un pilar para su crecimiento profesional, ayudándola a determinar cuál era su pasión en la vida. Para ella era ser médico, sin embargo, su esposo (quien trabajaba en el área) le explicó que por la situación social que esta vivía, con una edad avanzada y 3 hijos, adentrarse en esta área podría ser un esfuerzo sin resultados.

Como alternativa, afirmó que siempre le apasionó la abogacía y todo lo referente al área política, por lo que esa misma tarde su esposo volvió a casa con varios libros sobre esta área de conocimiento, y le informó que estaba matriculada para estudiar leyes en la Universidad Particular de Loja, donde tenía la posibilidad de formarse a distancia. A poco tiempo de graduarse, Llerena vivió un segundo divorcio, así como una operación de extracción de útero, todo esto mientras debía presentar los trabajos finales para obtener su título.

A pesar de las dificultades logra graduarse con honores.

Al no tener experiencia en el área y con 30 años de edad, Llerena comenzó un proceso de búsqueda de empleo que la llevó a trabajar en puestos que iban desde jefe de cobranzas, hasta gerente y vendedora. En esta última área aprendió algo que la marcaría por el resto de su vida: el contacto y el estudio de las personas es lo más importante para cualquier profesional, aun cuando sus conocimientos en una rama específica no sean suficientes. La clave del éxito es ser humano.

Alcanzando una meta profesional

Afirma que siempre tuvo la mirada bien puesta en la profesión para la que se había formado, por lo que a los 36 años (poco más de 15 años comenzando de cero una y otra vez) decide adentrarse finalmente en el área legal. Consigue trabajo en una empresa recaudadora de créditos, y poco tiempo después, por un contacto que conoció durante esta época, es contactada por el Ministerio de Transporte.

Allí se desempeñó de forma exitosa durante 4 años, especializándose en expropiaciones para obras de infraestructura legal del estado. Afirma que fue una época altamente positiva ya que no solo tuvo la oportunidad de viajar por todo el país, sino también de crecer como profesional, y de hacer lo que más le gustaba: pasar tiempo entendiendo y resolviendo los problemas de las personas.

De ahí se traslada a la Empresa Municipal de Movilidad (EMOV) de Quito, donde debió enfrentarse a todo un nuevo proceso de aprendizaje debido a la Ley de Infraestructura que se utilizaba en el momento. Afirma que este fue un periodo de trabajo fuerte, donde en varias ocasiones incluso debió desempeñarse en actividades que no eran de su competencia.

Una nueva etapa como empresaria

Un tiempo después surge la oportunidad de asociarse con un empresario ecuatoriano que vivía en Estados Unidos, y aunque Llerena decidió no ahondar demasiado en este aspecto, si dejó en claro que la misma fue un fracaso, no solo por una ruptura forzada, sino porque se vio obligada a dejar su puesto en la EMOV. Aunque ganó algo de experiencia en el área de los restaurantes y la construcción, no valió la pena dejar un área profesional que amaba por una aventura empresarial que no dio resultado.

Estaba desempleada y debía iniciar de cero nuevamente.

Durante este tiempo fue pareja del propietario de lo que actualmente es Coffee Tov, quien en aquella época atravesaba un momento complicado en el negocio, debido a falta de fondos y un mal manejo del equipo humano y los aliados empresariales. Invirtió grandes sumas de dinero, así como de esfuerzos y energía, para ayudar a su pareja a sacar el proyecto adelante, sin embargo, una serie de disputas legales la dejaron a ella como propietaria del negocio.

Llerena asegura que lo más difícil fue pasar de ser dependiente a independiente, ya que ser una empresaria y luchadora es un proceso complejo. Explica que, aunque emprender sea el sueño de muchos, hacer la transición de un trabajo estable en algo en lo que uno se siente completamente cómodo (y que brinda estabilidad económica), es uno de los golpes más fuertes a los que cualquier persona puede enfrentarse.

Para ella, ser una mujer empresaria conlleva muchos sacrificios, ya que la igualdad de género todavía no es lo que se espera. Explica que las mujeres siguen manteniendo las mismas obligaciones que se les ha impuesto por cultura (cuidado de los hijos, mantenimiento del hogar, entre otras), sin importar si están preparadas para alcanzar algo más. Aunque afirma que ser empresaria es muy difícil, también asegura que las mujeres tienen las mismas capacidades que el resto para poder superar las barreras que se presentan en el mundo.

Si bien es cierto que actualmente este negocio "es la vida" de Llerena, la realidad es que inicialmente llegaba a una posición que nunca había deseado, no solo porque no tenía ningún tipo de intención de ser la propietaria de un negocio, sino porque tampoco tenía conocimientos reales sobre lo que significaba estabilizar un proyecto en crisis.

Revela que lo más difícil de manejar un negocio son los empleados, ya que la creación de un equipo de trabajo es compleja porque, al contrario de lo que muchos piensan, no deben buscarse empleados sino compañeros y verdaderos aliados. A pesar de las diferencias que existían entre su "vida anterior" y esta nueva etapa como profesional, Llerena encontró una conexión que la ayudaría a salvar el negocio: el trato con la gente y la necesidad de cercanía.

Al poner en práctica los conocimientos que había recabado con el pasar del tiempo, logra que el negocio se estabilice, y que se convierta en algo muy distinto a lo que están acostumbrados los ciudadanos quiteños.

Evolución del proyecto

Se convirtió en la propietaria de Coffee Tov apenas en enero de este 2018, sin embargo, asegura que ya ha visto grandes cambios en el desempeño del negocio. Explica que si bien es cierto que se trata de un local reconocido y con clientes fijos desde hace varios años, existía una serie de malas prácticas que afectaban el funcionamiento del local.

Ejemplos de esto incluyen la corrupción de anteriores dueños, que en ocasiones tomaban atajos para obtener permisos legales que no cumplían con los requerimientos legales. Así mismo, la mala relación de estos con los empleados hizo que la comunicación interna fuera pobre, cosa que se traducía en la calidad del servicio prestado.

Gracias a sus conocimientos en materia legal, logró que el local se adapte a las normas y leyes a las que debe regirse en todos los aspectos. Menciona que aprendió mucho en este año de trabajo, reincorporándose "como un ave fénix", y dando a entender que esto es lo que deben hacer las empresarias de todo el mundo que se enfrentan a barreras y limitaciones. Se trata de experiencias con las que no solo mejoró el funcionamiento de su negocio, sino con las que ha aprendido a ayudar a personas que se enfrentan a situaciones similares a las que ella vivió.

Del mismo modo, el local se ha vuelto una ventana para los músicos locales, ya que estos siempre tienen un lugar para presentarse y dar a conocer lo que hacen ante los clientes habituales. No solo se ha convertido en una cuna de nuevos talentos, sino que también cuenta con la presencia de varios que ya han comenzado a labrarse un nombre en esta industria.

Aunque no existan planes fijos sobre el futuro del local, Llerena asegura que tiene la misión de convertir el negocio en una franquicia, ya que no quiere que se trate simplemente de un espacio para comer o pasar un rato de ocio, sino de una experiencia que pueda funcionar para distintos propósitos, como por ejemplo, trabajar y cimentar relaciones laborales (similar a lo que estarían haciendo las grandes cadenas de cafeterías).

Sobre su aventura en el mundo de los negocios afirma haber aprendido que la constante innovación, así como el sentimiento de responsabilidad que existe para con su equipo de trabajo, es lo que la hace identificarse como una empresaria. Todo esto ha venido anclado a un gran sentimiento de satisfacción ligado al reconocimiento que ha obtenido por parte de todos sus clientes, tanto de los comensales, como los músicos, e incluso sus aliados de negocios.

Esperanza de una carrera política

Llerena no olvida sus raíces y parte de lo que la inspiró a adentrarse en el mundo de las leyes: su interés en la política. Ella explica que a lo largo de su vida ha tenido aspiraciones en el área, con el objetivo final de alcanzar la presidencia de la República. Aunque afirma entender que este es un sueño que tal vez nunca se cumpla, no es algo que quiera dejar de lado en el corto plazo.

A lo largo de su carrera ha brindado distintas formas de apoyo a actores de la política nacional, y se ha enfocado en comprender qué se requiere para escalar poco a poco en esta área. Aunque no tenga un tiempo determinado para alcanzar esta meta, aspira que sus conocimientos como funcionaria la ayuden a escalar posiciones. Si bien puede que no alcance la presidencia, afirma que se conformaría con ser concejal, asambleísta, alcaldesa, entre otros.

Llerena concluye la entrevista enviando un mensaje empoderador a los emprendedores ecuatorianos, explicando que siempre es necesario tener un proyecto previamente estructurado, pero que una vez surja la oportunidad es importante embarcarse en la aventura y no mirar atrás, ya que por más pequeño que sea un proyecto, es vital que el emprendedor le ponga "todo su corazón, su energía, y su inteligencia" para lograr que este sea exitoso.

El Emprendedor

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